Mali Vitale

Vivir alineados con nuestro propósito.

Para saber como estamos, que deseamos y si estamos viviendo del modo que nos gustaría, necesitamos un espacio para estar con nosotros mismos y así realizar una conexión interna. De no hallarlo vamos siendo víctimas de nuestras programas de necesidades y las de los otros, perdiendo así la dirección que nos conduce en nuestra evolución.

Como “ser humanos” albergamos potencialidades que se hallan latentes en nuestro organismo a la espera de ser liberadas. En la medida que ejerzamos nuestra capacidad de auto orientarnos y auto dirigirnos vamos incesantemente modificando nuestra personalidad, costumbres y nuestra conducta como seres que vamos “siendo”.

¿Cómo descubrir nuestras capacidades?. Podemos comenzar por tomar contacto con nuestras vivencias, ya sean estas sentimientos, emociones, pensamientos, etc. A partir de estas experiencias podremos ir explorando si estas se condicen con nuestro comportamiento y conducta para ir descubriendo si existen contradicciones entre lo que sentimos, decimos y hacemos. En este proceso vamos paralelamente redescubriendo y replanteando nuestros valores sustanciales, constituyentes de la base para vivir mas coherentemente.

Puede ocurrir que rechacemos percibir algunas de nuestras experiencias para evitar el temor que nos genera hacerlas conscientes. Por ej. podríamos no querer darnos cuenta que en realidad sentimos desagrado al cumplir con ciertas tareas o por ej. no registramos el enojo que me provoca la actitud de un ser querido ya que de hacerlo, sentiríamos angustia. No sería extraño entonces que nos sintamos vulnerables o amenazadas en estos casos y vivamos condicionadas a la defensa de ese desacuerdo interno. Cabe preguntarse, ¿estamos haciendo lo que realmente necesitamos para sentirnos íntegramente bien?.

Si logramos entonces una escucha de lo que nos pasa, comprensiva y sin prejuicios, nos permitiremos ir descubriendo los componentes que nos hacen peculiares y enriquecen nuestra convivencia.
Probablemente este “estar al día con lo que nos pasa” contribuya en ciertos cambios como por ejemplo, la mejora de nuestras relaciones interpersonales, el aumento de la autoconsideración y estima, la elaboración de proyectos mas realizables y alineados con nuestro potencial, la disminución de la tensión, etc.

De este modo habilitamos la manifestación y el despliegue de nuestro mundo interno para que así podamos elegir cómo vivir y aceptarnos en el intento.

Tomar consciencia del si mismo en su profundidad, nos va develando cual es la orientación vital única en cada uno para así evolucionar de una manera propia y poder responsabilizarnos de ella, esto también va facilitando el desarrollo en nuestros hijos y el sistema que nos rodea. Es como un proceso de aprendizaje constante, puede convertirse en un desafío y una aventura que intensifique la sensación de estar vivos y actualice su sentido.

Y más aún; detrás de nuestras problemáticas, bajo el manto de todo lo aparente y en lo profundo de nuestro ser hay algo que espera latente ser redescubierto; el propósito de nuestra existencia.

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